Poliuria (orinar mucho)
El exceso de glucosa en sangre desborda a los riñones, que eliminan agua extra. Especialmente notable de noche (nicturia).
Polidipsia (sed intensa)
Compensación por la pérdida de líquidos. La sed no cede aunque se beba mucha agua.
Polifagia (hambre excesiva)
Las células no reciben glucosa adecuada; el cuerpo envía señales de «hambre» a pesar de comer.
Pérdida de peso inexplicada
Común en DM1: el cuerpo quema grasa y músculo por falta de insulina. En DM2 puede ser más sutil.
Fatiga y debilidad
La glucosa no entra eficientemente a las células; la energía disponible disminuye.
Visión borrosa
La glucosa elevada altera el líquido en el cristalino del ojo. Puede ser uno de los primeros signos de DM2.
Cicatrización lenta
Heridas, cortes o infecciones tardan más en sanar. Más frecuente con años de hiperglucemia.
Infecciones recurrentes
Hongos en piel y mucosas, infecciones urinarias repetidas. La glucosa elevada favorece el crecimiento microbiano.
Señales para acudir al médico
Consulta programada
- Combinación de sed, orinar mucho y pérdida de peso
- Antecedentes familiares de diabetes + sobrepeso o sedentarismo
- Embarazo: control prenatal incluye tamizaje de glucosa
- Adultos ≥35 años: control periódico de glucosa o HbA1c
- Hormigueo en pies, heridas que no cicatrizan o visión borrosa persistente
Urgencia o emergencia
- Síntomas de cetoacidosis (ver recuadro rojo)
- Hipoglucemia severa: confusión, convulsiones, pérdida de conciencia
- Glucosa >400 mg/dL con malestar importante
- Estado hiperosmolar hiperglucémico (somnolencia extrema, deshidratación)
- En niños: cualquier síntoma clásico requiere evaluación rápida
Los síntomas por sí solos no confirman diabetes: se requieren pruebas de laboratorio. Sin embargo, reconocerlos salva vidas, especialmente en niños con DM1 donde el retraso diagnóstico puede ser fatal. Si tiene dudas, solicite una glucosa en ayunas o HbA1c en su centro de salud.