Tratamiento de la diabetes

Un plan integral combina medicación, alimentación, actividad física, monitoreo y educación. El objetivo es mantener la glucosa en metas seguras y prevenir complicaciones a largo plazo.

Terapia con insulina

Imprescindible en diabetes tipo 1 y necesaria en DM2 cuando los fármacos orales no alcanzan. La insulina reemplaza o complementa la producción pancreática.

  • Acción rápida: lispro, aspart, glulisina — antes de comidas
  • Acción intermedia: NPH — cobertura basal
  • Acción prolongada: glargina, detemir, degludec — una o dos inyecciones diarias
  • Bomba de insulina: infusión continua subcutánea con ajuste fino
La dosificación es individual. Aprender a contar carbohidratos, corregir hiperglucemias y reconocer hipoglucemias es parte esencial del tratamiento.

Antidiabéticos orales e inyectables (DM2)

La metformina es usualmente la primera línea. Según evolución y comorbilidades, se añaden otras clases.

Metformina

Reduce producción hepática de glucosa. Beneficio cardiovascular. Primera elección en DM2.

Sulfonilureas

Estimulan secreción de insulina. Riesgo de hipoglucemia y aumento de peso.

Inhibidores SGLT2

Eliminan glucosa por orina. Protección renal y cardíaca demostrada.

Agonistas GLP-1

Inyectables semanales o diarios. Pérdida de peso y beneficio cardiovascular.

Inhibidores DPP-4

Orales, bajo riesgo de hipoglucemia. Efecto moderado sobre HbA1c.

Tiazolidinedionas

Mejoran sensibilidad a insulina. Uso limitado por efectos adversos.

Actividad física

El ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda al control de peso, reduce presión arterial y mejora el estado de ánimo. Es parte central del tratamiento en todos los tipos de diabetes.

  • Recomendación: mínimo 150 min/semana de actividad moderada + ejercicios de fuerza 2–3 veces/semana
  • DM1: monitorear glucosa antes, durante y después; ajustar carbohidratos o insulina según plan
  • DM2: caminar, natación, ciclismo y bailar son excelentes opciones de bajo impacto
  • Precaución: evitar ejercicio vigoroso si glucosa >250 mg/dL con cetosis o <100 mg/dL sin corrección

Prevención de complicaciones

El control glucémico sostenido reduce micro y macrovascular. Además se requiere manejo integral de presión arterial, lípidos y tabaquismo.

Ojos

Fondo de ojo anual o según indicación. Tratamiento láser o anti-VEGF si retinopatía proliferativa.

Riñones

Albuminuria anual, IECA o ARA-II si indicado. Control estricto de presión y glucosa.

Pies

Examen diario, calzado adecuado, podólogo si callosidades. Nunca caminar descalzo.

Corazón

Estatinas según riesgo, aspirina en prevención secundaria, control de PA <130/80 si tolerado.

Cuidado del pie diabético

Rutina diaria

  • Inspeccionar pies cada día: ampollas, grietas, enrojecimiento, deformidades
  • Lavar con agua tibia (no caliente), secar bien entre dedos
  • Hidratar talones si piel seca; evitar crema entre dedos
  • Cortar uñas rectas; no usar objetos cortantes para callos
  • Calzado cómodo, sin costuras internas; revisar el interior antes de calzar

Cuándo consultar

  • Herida que no cicatriza en 48 horas
  • Enrojecimiento, calor, pus o mal olor (infección)
  • Dolor en reposo, claudicación o cambio de color del pie
  • Pérdida progresiva de sensibilidad

Urgencia

Úlcera con signos de infección o fiebre requiere atención inmediata para evitar amputación.

Días de enfermedad («sick day rules»)

Con fiebre, vómitos o infección, la glucosa puede subir por estrés hormonal aunque coma poco. En DM1, nunca suspender la insulina: puede desencadenar cetoacidosis. Aumente la frecuencia de monitoreo (cada 2–4 horas), mantenga hidratación con líquidos sin azúcar y verifique cetonas en orina o sangre si glucosa >250 mg/dL.

Contacte a su equipo de salud si: vómitos persistentes, glucosa >300 mg/dL sin mejoría, cetonas moderadas/altas, signos de deshidratación o confusión. Tenga a mano glucagón si usa insulina y enseñe a familiares su uso.

Referencias clínicas del tratamiento

La metformina como primera línea (UKPDS), los inhibidores SGLT2 en enfermedad cardiovascular y renal (EMPA-REG, CREDENCE), y los agonistas GLP-1 (LEADER) están respaldados por ensayos de desenlaces duros. La guía ADA 2025 y los flujogramas del MSPBS sintetizan esta evidencia para la práctica clínica.

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